encadenado al destino

De golpe abrió los ojos en la oscuridad despertando de un sueño intenso y profundo, no veía nada pero percibía algo, como si no estuviera solo, giró un poco la cabeza y vio una sombra. Lo primero que pensó  fue en levantarse y abrir la luz, pero nada respondía a sus pensamientos, no podía moverse, estaba indefenso por una mala jugada de su cuerpo. Continua llegint