Un pozo sin salida

Quién me iba a mandar a mí ponerme en estos percales a estas horas. Me lo tengo bien merecido. Por terco y por borrego.

He caído de la peor manera, me duele la pierna más que una coz en la entrepierna. Aunque creo que por suerte no me la he roto, de aquí no voy a salir si no ocurre un milagro, y yo no creo en los paranormal. Es oscuro, miro a la apertura circular que hay encima de mi cabeza y puedo ver luz, hoy hay luna llena. Si tengo que morir será una muerte romántica, que ironía, habrá sido el único romanticismo que palpé en mi triste vida. Es húmedo y tengo frío. El móvil se ha roto con el golpe y no funciona. Grito sin esperanza de que alguien me oiga, no pierdo la esperanza, aún no, aunque ya sería casualidad que una alma caritativa pasara por ese remoto lugar. Iba despistado y no vi el agujero. No sé cómo saldré de este pozo pero tengo tiempo para pensarlo. Eso es seguro, el tiempo, aquí abajo me sobra. Continua llegint