Un pozo sin salida

Quién me iba a mandar a mí ponerme en estos percales a estas horas. Me lo tengo bien merecido. Por terco y por borrego.

He caído de la peor manera, me duele la pierna más que una coz en la entrepierna. Aunque creo que por suerte no me la he roto, de aquí no voy a salir si no ocurre un milagro, y yo no creo en los paranormal. Es oscuro, miro a la apertura circular que hay encima de mi cabeza y puedo ver luz, hoy hay luna llena. Si tengo que morir será una muerte romántica, que ironía, habrá sido el único romanticismo que palpé en mi triste vida. Es húmedo y tengo frío. El móvil se ha roto con el golpe y no funciona. Grito sin esperanza de que alguien me oiga, no pierdo la esperanza, aún no, aunque ya sería casualidad que una alma caritativa pasara por ese remoto lugar. Iba despistado y no vi el agujero. No sé cómo saldré de este pozo pero tengo tiempo para pensarlo. Eso es seguro, el tiempo, aquí abajo me sobra.

Ha pasado un día. No hay señales de vida. La pierna ya no me duele tanto. He probado de subir pero la piedra es demasiado fina y resbala. A cada hora grito, cada vez con una voz más apagada. Llamo, descanso, vuelvo a llamar. Nadie contesta.

Han pasado ya tres días. Sin señales de vida. Estoy casi afónico y me he roto más de una uña en el esfuerzo, inútil, para intentar salir de este húmeda y oscura condena.

Hoy hace una semana que estoy aquí. En todo este tiempo nadie ha aparecido, ni rastro de vida humana. Ni que estuviera en la luna! He hecho algunos amigos: una lagartija, algunas arañas, escarabajos y otros insectos varios; aquí hay pocas distracciones, creo que me estoy volviendo loco pero ni para eso tengo fuerzas. También vi un pájaro pasar por debajo de la luz de la luna, acompañado por las estrellas, ha sido una imagen bonita. Quién pudiera ser un pájaro…

Tengo sueño, en estos días no se si he dormido o me he desmayado, en contadas ocasiones, ya no me aguanto, no puedo más, los ojos se me cierran. Sueño que soy cómo el ave Fénix, vuelo y salgo de las cenizas de esta prisión improvisada. Afuera estoy bien, nunca había deseado tanto la libertad. Miro a ambos lados, grandes explanadas de hierba, árboles en el fondo. Veo algún gamo brincando alegremente entre la naturaleza. Soy feliz, al fin se acabó todo.

Miro abajo al pozo que me aprisionaba y entonces lo veo, veo mi cuerpo acostado en el fondo, sobre las piedras, que sueño más extraño, quiero despertar, lo intento pero no puedo. Creo que estoy muerto ¿Será esto lo que hay tras la muerte? ¿Será así para todos por igual? ¿Encontraré otros cómo yo o será ésta otra mi condena? ¿Puedo comunicarme con los vivos? No sé, ya veremos lo que la conciencia me depara, la vida me da un nuevo comienzo, un renacimiento y creo que lo voy a aprovechar.

Creo que ésto realmente va a ser divertido.

FIN

Text enviat per la revista digital ‘El diván del escritor’ nº 5 que portava com a tema el renaixement i l’au fènix. Molt content de poder col·laborar de manera desinteressada en aquest bonic projecte on conflueixen escriptors aficionats (com jo) amb d’altres de trajectòria. Aquesta mena de revistes em recorden als fanzines de tota la vida i m’agrada poder-hi (o que em deixin) aportar-hi el meu granet de sorra.

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